Engaños telefónicos: trucos, maniobras, timadores e incautos

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  • Publicado: 7 junio, 2012

Engaños telefónicos: trucos, maniobras, timadores e incautos

Debido a la cantidad de timadores, la Superintendencia de Industria y Comercio ha publicado unas recomendaciones, las cuales actualicese.com las da a conocer haciendo los complementos necesarios para que no caiga, como muchos, por engaños telefónicos para comprar cosas o suministrar datos personales.

Hay que ser de piedra para decir que nunca, pero nunca, se ha caído en las garras de un cuentero (timador) y terminemos comprando la Cruz de Gólgota, el “robaseñales”, pagándole a un brujo, votando por un hampón, o simplemente suministrando información personal con la cual nos roban.

Como dice el adagio popular, “primero se acaba la aguamasa… que los marranos”, por ello, la Superintendencia de Industria y Comercio, ha realizado una serie de recomendaciones, que transcribimos y complementamos en algunos casos. Sugerimos también ver la conferencia gratuita “Tarjetas de crédito, sepa cuánto debe pagar por tenerlas”, veamos entonces las siguientes recomendaciones para cuando lo llamen telefónicamente:

  • Lo llamen adulándolo, alagándolo por ser cumplido en sus pagos y tener excelentes referencias financieras y/o comerciales. Generalmente le dicen que usted al ser cumplido con el pago puntual de su celular, se ha hecho merecedor de una tarjeta de crédito.
  • Le digan que el aporte que usted realizará es mínimo porque su compañía financiera o la empresa de la cual lo llaman está asumiendo un alto porcentaje del valor del servicio.
  • Le expresen que usted es un cliente exclusivo o preferencial, tiene a su favor un determinado número de bonos y que por tanto le van a subsidiar un porcentaje del valor del servicio o producto que le ofrecen. ¡Carreta!, nadie regala nada.
  • Le insinúen o pretendan mostrarle que poseen su información financiera, y sin embargo, le solicitan que mencione los números de su tarjeta, la fecha de vencimiento, las claves o cualquier otro dato, con la excusa de validar que usted es el titular de la tarjeta. Ojo, si ellos dicen que tienen todo de usted, no les diga nada, por el contrario, que sean ellos los que le deben informar que tienen para ver si es verdad que saben sus datos personales y financieros.
  • Lo presionen a realizar la compra debido a que percibe que sus circunstancias en el momento de la llamada no le permiten tomar decisiones. ¡Señor o señora, si no me da una respuesta ya, no le puedo sostener la promoción ni un minuto más!
  • Le informen repetidamente el valor de la cuota a pagar, ya que con esto buscan que usted perciba un precio más bajo del que realmente pagará.
  • El interlocutor le habla de manera muy familiar, como queriendo obtener su confianza de manera rápida, para facilitar el acceso a su información. Hasta lo tutea el timador confianzudo.
  • Le informen que muchos otros clientes de su banco han adquirido el servicio y no tienen ninguna queja al respecto y se encuentran felices con él. Cuando le digan eso, exíjales que le den un listado de 30 de esos presuntos clientes con sus respectivos teléfonos para que usted lo pueda comprobar, que con seguridad le dirán que esa información es confidencial.
  • Le ofrezcan un producto con determinadas características, pero no otorguen información de la referencia específica.
  • Le dicen que no consulte con nadie más, porque los envidiosos lo confundirán, además que quedan un par de minutos o de productos para terminar la supuesta oferta.
  • Le indiquen que tiene puntos o millas por redimir y le pidan que lo haga  en ese momento, con el supuesto fin de que dichos puntos o millas hagan parte del pago del producto que le están ofreciendo.
  • Le soliciten información personal y financiera argumentando que es información no es privada sino de dominio público.
  • El interlocutor imponga un número de cuotas y no le permita a Ud. escogerlo.
  • No le dan información precisa de la razón  social de la empresa de la cual lo llaman y generalmente la sede principal está en una ciudad distinta a la suya.
  • Se nieguen a repetir la llamada en otro momento por el cierre de la promoción.
  • Insiste el vendedor que el precio es ínfimo pues usted tiene dinero suficiente para semejante inversión.
  • Usted rebate el precio y el interlocutor le increpa de manera burlesca, queriendo hacerlo sentir inferior si no se cree capaz de cubrir el precio.
  • El interlocutor se presenta como funcionario bancario. Recuerde que los bancos nunca llaman a solicitar datos, ya que este procedimiento lo realizan personalmente en sus oficinas, nunca vía telefónica.
  • Le expresen de manera directa o simplemente quieran hacerle creer que usted se ganó algún premio por su buen comportamiento financiero o como ciudadano (no tener partes, infracciones, estar al día en impuestos, ser altruista etc…).
  • El interlocutor le exprese que es de alguna empresa reconocida pública o privada, pero no hay exactitud al informar cual.
  • Sin que usted informe, el interlocutor sepa que posee tarjetas de crédito o algún vínculo específico con determinadas entidades financieras.
  • Le quieran hacer creer que es obligatorio recibir lo que le ofrecen so pena de multas futuras o aumentos considerables en el precio.
  • Se condicione la entrega de un premio ofrecido, a la compra de algún bien o servicio.
  • Afirmen que el servicio que ofrecen será una obligación legal (por ejemplo: un seguro de estudio, tránsito, jurídico o médico), que la Ley se encuentra en trámite y que el precio que le ofrecen es reducido debido a su pre-lanzamiento.
  • Le piden que haga una consignación previa para algún tipo de estudio, seguro, pre-aprobado, etc.

Si finalmente le insisten y usted no quiere comprar, pero le insisten, sencillo… cuelgue el teléfono, que por colgar no lo van a meter preso.

Recuerde que ahora, con la nueva Ley de Libranza (Ley 1527 de 2012), le caerán como pirañas ofreciéndole toda clase de productos (bienes y servicios) a crédito, el cual garantizará con su salario.

Tenga cuidado, no se emocione, trate al máximo de comprar en efectivo, lo único que debe comprarse a crédito son los bienes perdurables como los inmuebles, pues hasta la compra de carros nuevos a crédito es un mal negocio, pues usted compra un carro de 25 millones a crédito, termina pagando 35 millones, pero su carro en 4 años, vale menos de 15 millones.

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